Inglés desde la primera infancia: los beneficios del bilingüismo

Ya estamos acostumbrados al rápido ritmo de la vida, los cambios y la necesidad de aprender y mejorar constantemente. Incluso aceptamos el hecho de que los niños necesitan estudiar objetos e idiomas simples desde la edad preescolar. Muchos pueden estar en desacuerdo, por temor a que el niño se haga un lío en la cabeza, que comience a confundir las palabras y que tenga una sobrecarga de información.

Hablamos con la principal metodóloga de nuestra escuela, Marina Dukhanina, y descubrimos por qué algunos de estos temores son en vano y descubrimos cuál es el uso del bilingüismo.

  1. Los niños bilingües son más inteligentes y más empáticos que sus compañeros, se desarrollan más rápido y a menudo tienen más éxito en el futuro.

Durante los primeros tres años, el cerebro absorbe y procesa cantidades increíbles de información, y otro idioma ayudará a formar conexiones neuronales adicionales. Además, los niños nacen con superpotencia: pueden distinguir todos los sonidos que componen los idiomas utilizados en nuestro planeta (esto es aproximadamente 800 sonidos diferentes).

Consejo: no se apresure a que su hijo lea de manera bilingüe simultáneamente en dos idiomas. Comience con el idioma dominante en el que el niño tendrá que estudiar en la escuela y comunicarse con los demás. Después de que comprenda todas las reglas, proceda a la segunda lengua.

  1. Los bilingües, incluso los niños muy pequeños, entienden que tienen dos idiomas diferentes y pueden usarlos por separado.

El temor de que el niño no pueda aprender completamente ambos idiomas y los mezcle en el habla hace que los padres pospongan el aprendizaje del inglés en la escuela. La práctica muestra que los bilingües realmente pueden hablar “dos idiomas simultáneamente”, pero esto no causa confusión en la cabeza. No confundirán accidentalmente las palabras, pero pueden simplificar su vida utilizando lo que ha surgido más rápido en la memoria.

  1. Miedo: la pronunciación en ambos idiomas sufrirá

El aparato del habla del niño es increíblemente plástico, y cuanto más se “endurece”, más pronunciados son los sonidos con los que estamos familiarizados. Comenzando a aprender un segundo idioma con un niño desde la infancia, lo ayudas a desarrollar no solo el cerebro, sino también el sistema de ligamentos y músculos responsables de la pronunciación correcta.

Al comenzar a hablar inglés antes de los tres años, el niño copia por completo la pronunciación de las personas con las que está aprendiendo, por lo que si los padres no hablan muy bien el idioma, es mejor utilizar los servicios de especialistas o incluir grabaciones de habla nativa.

Consejo: incluya dibujos animados, canciones de cuna, cuentos de audio en inglés para su hijo.

Contamos la experiencia de la madre de nuestro estudiante: “Encontré muchas canciones infantiles en inglés por Internet; resultaron ser una buena ayuda, porque la sensación de incomodidad al cambiar a un idioma extranjero al comunicarse con un niño aún se conservaba. Las canciones fueron seguidas por dibujos animados que dieron un resultado bastante bueno: mi pequeño bebé, apenas comenzando a pronunciar sonidos articulados, de repente nos dio sus primeras palabras en inglés, ¡e incluso con acento británico! (Gracias a Peppa Pig por nuestra feliz infancia) “.

Al criar a un bilingüe, debe recordar que en ningún caso debe presionar al bebé para que aprenda el idioma, porque sino logrará lo contrario, el niño tendrá miedo y dejará de usarlo por completo. Aprender inglés desde la infancia es una gran herramienta para el futuro que puede brindarle a su hijo.

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