Cómo enseñar a tu peque a estudiar: 5 métodos probados

El famoso escritor estadounidense Mark Twain dijo una vez: «Nunca dejaré que mis estudios interfieran en mi educación». Hoy en día, esta frase es más relevante que nunca porque el sistema educativo actual no siempre cumple su función y brinda a los niños habilidades innecesarias. En términos generales, hace que los niños desarrollen habilidades útiles en el momento, pero no 10 años después, cuando crecen.

El mundo que nos rodea está cambiando a una velocidad vertiginosa y, por ello, los padres y madres deben darles a sus hijos habilidades que les permitan vivir una vida de calidad en un mundo que todavía ni siquiera podemos imaginar.

Enseñar a los niños a adaptarse a un entorno en constante cambio

La sociedad moderna sigue ideando nuevas formas y enfoques para crear cosas. Las nuevas tecnologías se utilizan en todas partes. Y, evidentemente, nadie puede predecir lo que depara el futuro.

Sin embargo, hay una cosa constante: el cambio. Es importante inculcar esta idea en los niños porque es sencillamente imposible imaginar todas las dificultades a las que tendrán que hacer frente en el futuro.

El desarrollo de la capacidad de aprender es tan importante como el conocimiento de determinadas materias y esto no solo se aplica a los niños, también es esencial para los adultos. Como prueba de ello, uno de los cursos más populares de Coursera se llama Learning How To Learn, que literalmente se significa «Aprendiendo a aprender». Hasta el momento, ¡3 millones de personas han realizado este curso!

Pero ¿cómo enseñar a un niño a aprender? A continuación, te mostramos los cinco métodos más eficaces para conseguirlo.

1.   Apoya el esfuerzo, no el talento

La doctora Carol Dweck, de la Universidad de Stanford, experta en motivación y autora del libro Mindset, ha descubierto que elogiar a los niños por sus esfuerzos, en lugar de por sus talentos (habilidad natural), los hace más capaces a la hora de resolver problemas. Por ello, te recomendamos elogiar a tu peque por aprender y animarlo a usar estrategias de aprendizaje eficaces. Por ejemplo, cuando se esté preparando para un examen de matemáticas, puedes enfatizar que la resolución activa de problemas funciona mejor que leer o analizar apuntes de forma pasiva. Centrarse en los esfuerzos y las estrategias hará que tu peque vaya por delante de los demás.

2.   Perfecciona las habilidades de resolución de problemas de tu peque

A primera vista, puede parecer una tarea muy complicada, pero en realidad se puede comenzar por un ejercicio muy sencillo. Si tu peque tiene dificultades para resolver un problema, dile: «¿Qué crees que puede ayudarte a resolverlo?». Esta sencilla pregunta despertará su instinto de resolución de problemas. Eso sí, lo más probable es que tengas que ser un poco insistente para que encuentre la solución y evitar que simplemente se queje y se niegue a resolver el ejercicio por su cuenta.

Intenta enseñarle a desglosar el problema en pequeñas tareas para que asimile la siguiente idea: «Los problemas no son difíciles; para resolverlos, solo hay que dividirlos en partes más pequeñas».

3.   Explícale por qué es tan importante estudiar

Este paso es muy sencillo: si tu peque entiende por qué necesita hacer algo, será mucho más fácil que comience a hacerlo por voluntad propia. Sin embargo, si no entiende cuál es el motivo o importancia del estudio, probable piense lo siguiente: «¿Por qué tengo que estudiar todas estas asignaturas aburridas que no me van a servir de nada?». Por eso es esencial que te tomes el tiempo de explicarle lo que el estudio le puede aportar a nivel personal.

Por ejemplo, puedes decirle que estudiar le permitirá desarrollar habilidades que podrá poner en práctica a lo largo de su vida, como, por ejemplo, trabajar de forma eficaz, obtener conocimientos valiosos y trabajar en equipo.

Haz hincapié en el valor que puede tener para el niño, no en sus deseos o necesidad de sacar buenas notas en el colegio.

4.   Celebra el progreso académico

Valora los esfuerzos y destaca los progresos que ha logrado realizar. Cuando los niños ven sus progresos, se sienten más animados y capacitados para aprender y se esfuerzan todavía más. En definitiva, si quieres fomentar sus ganas de aprender, solo tienes que celebrar sus éxitos.

Enséñale a dividir las tareas grandes en actividades más pequeñas, fáciles de manejar y sencillas de completar. De esta forma, le será más fácil ver el camino hasta la meta. Y no olvides recordarle cómo, a pesar de las dificultades, ha logrado resolver los problemas. Muéstrale lo lejos que ha llegado.

La sensación de progreso es una gran fuente de motivación. Una vez el niño asimile esta idea, la conversará para siempre.

 

5.   Dale a tu peque un modelo a seguir (o mejor aún, sé su referente)

No olvides que eres la persona que más puede influir en la formación de tu peque. A veces, lo único que los niños necesitan es visualizar a la persona en la que quieren convertirse o imaginar cómo quieren que sea su vida. En definitiva, tener un modelo a seguir. El profesor, el padre, la madre, un familiar o incluso un hermano o hermana pueden inspirar al niño a estudiar mucho y disfrutar aprendiendo.

Foto: Josh Applegate en Unsplash

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